Alimentación de la madre durante la lactancia materna

Edición: Bach. Daniela Guevara

 

Mucho se habla de la alimentación de la mujer cuando se encuentra embarazada, pero ¿qué sucede con la alimentación de la madre durante el periodo de lactancia?

 

Cuando la mujer se encuentra en la etapa de la lactancia, su alimentación juega un papel muy importante para el cuidado de su salud y la de su bebé.

 

En este periodo las necesidades de energía son mayores que durante el embarazo, por esta razón es que durante la gestación, de manera normal, el cuerpo reserva una cantidad de grasa que va a servir como una fuente de energía para la producción de la leche posterior al parto, lo cual se verá apoyado también por la alimentación.

 

El tipo y cantidad de alimentos que consuma la madre influye en la composición de la leche materna, de manera que puede variar el contenido de vitaminas (entre ellas la riboflavina, niacina, biotina, vitamina B6 [vitaminas del complejo B] y la vitamina C) y el tipo y cantidad de grasa que se encuentra en la leche.

 

El tipo de grasa en la leche materna depende de la alimentación de la madre

 

Muchas investigaciones han mostrado los efectos beneficiosos del consumo de grasas tipo insaturadas durante el embarazo y la lactancia. Se ha visto que cuando la dieta de la madre contempla el consumo de pescado, las concentraciones de DHA (ácido docosahexanoico) [un ácido graso insaturado esencial proveniente del tipo de grasa omega 3 que permite el desarrollo adecuado del cerebro y la retina del bebé que es amamantado con leche materna] se transmiten de la alimentación de la madre a la leche influyendo de manera positiva sobre el desarrollo cognitivo y visual del niño o niña.

 

Por otro lado, el consumo de ácidos grasos trans y saturados presentes en alimentos como los embutidos, la repostería, las comidas rápidas, los helados, la piel del pollo, las partes blancas de los cortes de carne y la manteca, entre otros como los productos preempacados, se transfieren también de la alimentación de la madre a la leche materna. Este tipo de grasas aumenta el riesgo de enfermedades del corazón en la madre y predispone al niño(a) a padecerlas en el futuro.

 

Específicamente, los ácidos grasos trans ejercen un impacto negativo sobre la salud del infante porque desplazan los ácidos grasos esenciales omega 3 y omega 6 en la leche materna evitando el efecto positivo anteriormente mencionado.

 

Debido a todo lo anterior, es prudente que las madres reduzcan lo máximo posible la ingesta de ácidos grasos trans, que se encuentran por ejemplo en los alimentos industrializados, como la repostería, comida rápida y productos preempacados.

 

¿Consumir aceite del pescado tiene el mismo efecto que comer pescado?

 

No, no hay evidencia que sugiera que la suplementación con aceite de pescado en una madre con una dieta adecuada sea beneficioso; por el contrario, el exceso de DHA por el consumo de aceite de pescado como un suplemento afecta los niveles de otro ácido graso importante para el crecimiento del niño(a), por lo que no es recomendado. El pescado, por su parte, guarda el delicado balance entre los diferentes tipos de grasa permitiendo obtener todos los buenos beneficios de cada uno.

 

El contenido de vitaminas depende del consumo de frutas y vegetales

 

Con un adecuado consumo de frutas y vegetales, la mujer que está dando de mamar se asegura de que le está brindando a su bebé una buena dosis de vitaminas, permitiendo que ella también se encuentre bien nutrida. Cuando hablamos de frutas y vegetales ¡entre más colores mejor!, la variedad en el consumo permite que recibamos diferentes nutrientes, por eso incluir en la alimentación los bonitos colores de diversas frutas y vegetales, es una buena práctica.

 

Recomendaciones para una alimentación saludable en el periodo de lactancia materna

 

  • Consumir al menos 5 porciones de frutas y vegetales todos los días, ya que estos alimentos son los que aportarán las vitaminas que tanto la madre como el bebé necesitan.

  • Consumir 3 porciones de lácteos semidescremados (2% grasa) o descremados (0% grasa) cada día, los lácteos a seleccionar deben ser: leche, queso y/o yogurt, por su adecuado aporte de calcio y vitaminas del complejo B; otros derivados de la leche no cuentan dentro de las opciones de lácteos saludables ya que en su mayoría se componen de grasa y no aportan cantidades importantes de calcio, tal es el caso de la mantequilla, natilla y el queso crema, por ejemplo.

  • Durante la lactancia materna se recomiendan al menos 200mg/d de DHA que se consiguen comiendo dos porciones de pescado a la semana (salmón, sardina, atún [no más de 2 latas por semana], tilapia, peces de tamaño pequeño y vida corta), para evitar la ingesta de contaminantes como el mercurio.

  • Además del pescado, otros alimentos como las semillas, el aguacate, el aceite de oliva crudo contribuyen a aportar a la dieta el tipo de grasas insaturadas que benefician la salud de la madre y del bebé.

  • Seleccionar los cortes magros o con menos grasa de las carnes, elimina las partes blancas de las carnes y la piel del pollo antes de cocinarlos; evita los embutidos y helados, pero en caso de consumir algún tipo de embutido o helados selecciona las opciones light, de esta manera lograrás disminuir el aporte de grasa saturada a tu dieta.

  • Evitar la natilla, el queso crema, el queso amarillo, la crema dulce ya que son fuente de grasa saturada.

  • Preferir las opciones integrales de panes, pasta, galletas, entre otros alimentos harinosos y evitar los alimentos elaborados con harinas refinadas.

  • Limitar el consumo de azúcar a no más de 6 cucharaditas al día.

 

 

A continuación se muestran los tamaños de porción:

 

C:\Users\Wendy\Dropbox\TFG\Talleres\Mi taller Cuidados nutricionales durante el embarazo\porciones.png

                     

 






 

Bibliografía

Brown, J. E. (2014). Nutrición en las diferentes etapas de la vida (5ta. ed.). México: Mc GrawHill.

Duran A, S., & Masson S, L. (2010). Aporte de ácidos grasos trans, ácido linoleico conjugado y ácido docosahexanoico, en la grasa de leche materna de nodrizas chilenas. Revista Chilena de Nutrición, 37(1), 9–17. http://doi.org/10.4067/S0717-75182010000100001

FAO. (2004). Documento de debate sobre una definición de ácidos grasos trans. Recuperado de, ftp://ftp.fao.org/codex/Meetings/CCNFSDU/ccnfsdu26/nf26_11s.pdf

Glorieux, F. H., Pettifor, J. M., & Jüppner, H. (2012). Pediatric bone: Biology & diseases. Recuperado de,  

http://ac.els-cdn.com/B9780123820402100103/3-s2.0-B9780123820402100103-m...

Katz, D. L. (2010). Nutrición en la Práctica Clínica (2da. ed.). España: Lippincott Williams & Wilkins.

Lawrence, R. A., & Lawrence, R. M. (2011). Nutrición materna y suplementos para la madre y el infante. Breastfeeding. Recuperado de, http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/B9781437707885100094