Nunca es tarde para iniciar

“Tenemos un remedio inmediato, seguro y confiable para algunos de los principales riesgos de salud relacionados con el consumo no saludable. Es gratis. Funciona para ricos y pobres, para hombres y mujeres, para jóvenes y mayores. Es la actividad física. Al menos treinta minutos todos los días.”

- Gro Harlem Brundtland, Directora General, Organización Mundial de la Salud. (Asamblea Mundial de la Salud, 2002).

Numerosos estudios han demostrado que la actividad física es beneficiosa para individuos de todas las edades. En el caso de los adultos mayores su promoción se hace indispensable para disminuir los efectos del envejecimiento y preservar la capacidad funcional de la persona.

Los beneficios de la actividad física se encuentran bien documentados y existe evidencia de que una vida sedentaria es uno de los riesgos de salud modificables más altos para muchas condiciones crónicas que afectan a las personas adultas mayores.

Realizar ejercicio de forma regular ayuda a mejorar la capacidad para el autocuidado, lograr una vida más independiente, propiciar bienestar general (salud física y mental), aumentar los contactos sociales y la participación social, disminuir la ansiedad, el insomnio y la depresión, mejorar la postura y el equilibrio e incrementar la longevidad.

Algunos adultos mayores optan por una vida sedentaria porque tienen la idea errónea de que se debe estar sano para hacer ejercicio. Sin embargo, la actividad física puede mejorar la calidad de vida para la gran mayoría de las personas adultas mayores y puede muy efectivo para personas con enfermedades crónicas. Sin embargo antes de iniciar con una rutina de ejercicio es necesario que consulte a su médico.

La creencia popular de que no hay logro sin dolor también es una mentira, el ejercicio no tiene que ser de alta intensidad para ser efectivo. La sesión no tiene que ser ardua o agotadora para ser efectiva. Disfrute los minutos que invierte realizando ejercicio.

Recuerde que la actividad física no tiene que ocurrir en un momento determinado y en un lugar en particular, sino que se puede optar por incorporara en las actividades diarias. Tales como subir las escaleras, caminar para hacer las compras, permanecer más tiempo de pie y en movimiento, realizar tareas domésticas y participar en actividades de ocio no sedentarias (bailes, caminatas por senderos, paseos)

Precauciones a considerar

  • La intensidad de la actividad no deberá interferir con la respiración. Debe de ser capaz de hablar durante el ejercicio, no debe provocar mareos o dolor de pecho.
  • Recuerde calentar y estirar antes de llevar a cabo cualquier ejercicio.
  • Manténgase hidratado tomando agua antes, durante y después de los ejercicios.
  • Si pretende realizar ejercicio al aire libre, escoja las horas del día más adecuada evitando las temperaturas muy altas o muy bajas.
  • Porte siempre ropa cómoda.
  • No olvide utilizar elementos de seguridad o el equipo apropiado para cada actividad. Utilizar cascos y zapatos cómodos por ejemplo, ayudará a prevenir lesiones.
  • Los movimientos bruscos pueden causar lesiones y ninguno de los ejercicios debe causar dolor intenso.