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Categoría: Blog

 

Por: Dra. Marisol Ureña Vargas, MSc.

Nutricionista del Área de Nutrición Materno Infantil, PREANU

 

El posparto inicia una vez que la madre da a luz a su hijo o hija y es un período de tiempo de especiales cuidados para ambos.

Como parte de esos cuidados, es común que la madre se pregunte cómo alimentarse ella y cómo alimentar a su bebé. La alimentación de la madre en los primeros días después del parto estará condicionada por el tipo de parto: vaginal o por cesárea.

En el caso de los partos vaginales la alimentación no tiene variantes en relación con texturas a como si sucede en los partos por cesárea en los que a nivel hospitalario se maneja una progresión de dieta iniciando con líquidos; una vez que la madre es dada de alta del hospital, debe seguir por los próximos 2-3 días una dieta blanda con el propósito de retornar en el corto plazo a un adecuado tránsito gastrointestinal para posteriormente retomar la dieta normal conformada por 5 ó 6 tiempos de comida.

Durante el posparto las madres deben procurar alimentarse de manera saludable y mantener los hábitos de alimentación que se esforzaron por seguir durante el embarazo. En este sentido, el mantenimiento del consumo de frutas y vegetales debe ser una constante diaria, porque hay que recordar que las sustancias nutritivas y no nutritivas que la madre ingiera son traspasadas al niño a través de la leche materna. Durante este período no se recomienda realizar dietas restrictivas sin la valoración y el acompañamiento de un profesional en Nutrición. Aunado al consumo diario de frutas y vegetales, es necesario recordar la necesidad del aporte de calcio mediante productos lácteos, idealmente descremados y bajos en azúcar, para aquellas mujeres que subieron mucho de peso durante el embarazo.

Los alimentos fuentes de hierro también son importantes, entre estos tenemos los frijoles en sus distintas variedades, las carnes, las hojas en grandes cantidades y el huevo. En el caso de los frijoles se recomienda dejarlos en remojo 8 horas para que las sustancias que causan flatulencia queden en el agua de remojo y luego cocinar los frijoles en agua limpia, para así evitar molestias gastrointestinales de los bebés.

Es importante aclarar que cada madre y su hijo forman un vínculo, y las situaciones que enfrente no necesariamente serán similares a las vividas por otras madres y sus hijos.  Al respecto, cada madre debe comprender que las generalizaciones no son siempre válidas, y que ella irá identificando las reacciones de su bebé ante el consumo de un determinado alimento.

Por ejemplo, no todas las madres deben eliminar por completo el consumo de café, lo que procede aquí es limitar el consumo de café a 2 tazas diarias como máximo y evitar eso sí el consumo de refrescos gaseosos que también aportan cafeína.

Hay otros alimentos que popularmente se han incluido en una lista de productos prohibidos durante el período de posparto y amamantamiento. Entre estos tenemos: brócoli, coliflor, repollo, leche y derivados lácteos, huevo, entre otros. Al respecto, se les reitera que cada madre debe revisar las reacciones de su bebé ante el consumo de cualquier alimento porque cada niño o niña responde de determinada manera y, en caso necesario, se les recomienda consultar con un especialista en Medicina para aquellos casos de sospecha de intolerancias o alergias alimentarias, a fin de confirmar el diagnóstico y determinar el tratamiento más idóneo.

Por último, sin ser lo menos importante, la hidratación en esta etapa es fundamental; la madre debe tomar agua cada vez que amamante a su hijo para evitar la deshidratación, no para producir más leche según se cree, no olvide que para producir leche la madre debe colocar su bebé al pecho de manera frecuente. Eso sí, es importante evitar el consumo repetido de jugos y bebidas azucarados y preferir el agua como forma de hidratación.

En lo que respecta a cómo alimentar a los hijos o hijas: recuerde que la leche materna es el alimento ideal durante los primeros 6 meses de edad y debe mantenerse hasta los 2 años o más de vida, con una adecuada introducción de alimentos sólidos a partir de los 6 meses.

Asesórese con un profesional en Nutrición si desea o necesita un acompañamiento más individualizado; en el PREANU de la Escuela de Nutrición estamos para servirle.