El sistema inmune es complejo y se encarga de proteger al cuerpo frente a agentes extraños como: bacterias, virus (como el SRAS-CoV-2), parásitos, etc. La primera línea de defensa del cuerpo son la piel y las mucosas (nasal, intestinal, etc.), sus secreciones (pH ácido del estómago, el sudor) y la microbiota intestinal. Una vez que los patógenos (agentes extraños) han atravesado esta primera barrera, el sistema inmune pone en marcha sus mecanismos de defensa.

En la actualidad, la evidencia científica ha constatado la crucial importancia que tiene la nutrición en el correcto desarrollo y mantenimiento del sistema inmune, además de colaborar en su buen funcionamiento a lo largo de la vida.

Según lo afirma la Sociedad Internacional en Inmunonutrición (ISIN de sus siglas en Inglés) a partir de estudios en animales y humanos, se concluyó que los nutrientes antioxidantes (compuestos que protegen a las células) tienen efectos positivos sobre el funcionamiento del sistema inmunitario.

Para lograr este fin,  la alimentación debe ser variada, en suficientes cantidades, equilibrada y saludable con un aporte de nutrientes adecuados. Es necesario reducir el consumo de grasas saturadas, azúcares simples, sal y aumentar el consumo de vitaminas, minerales (5 porciones entre frutas y vegetales al día, de todos los colores),  ácidos grasos monoinsaturados (Aguacate, semillas, aceites vegetales), carbohidratos complejo (leguminosas, harinas y cereales integrales altos en  fibra), proteínas de alta calidad (carnes bajas en grasa, huevo, quesos y pescados) y alimentos ricos en probióticos ( estos son microorganismos vivos presentes en ciertos alimentos como yogurt, kéfir, entre otros, que ejercen acciones beneficiosas sobre el sistema inmunitario). Una adecuada hidratación durante el día también es indispensable.

Además de cuidar el tipo de alimento que se va a ingerir, también es fundamental tomar en cuenta el tipo de preparación de los mismos, prefiriendo comida cocinada al horno, hervida, elaborada en freidora de aire en lugar de consumir alimentos fritos, debido que la mejor manera de obtener los beneficios de los alimentos es consumirlos en su manera natural.

Las vitaminas y los minerales que poseen mayor cantidad de antioxidantes son:

  • La vitamina A, la cual es fundamental para el mantenimiento de las barreras protectoras de la piel y mucosas frente a las infecciones, así como para el desarrollo de las células inmunes. Puede encontrar esta vitamina en la leche, huevo y en frutas y vegetales de colores amarillos, anaranjados y rojos.
  • Las vitaminas C y E actúan como antioxidantes para evitar la destrucción de las membranas celulares durante una respuesta inmune. La primera se encuentra en las guayabas, naranjas, limones, mandarina, mango, papaya, fresas, entre otras. La segunda esta principalmente en el aguacate, aceites de canola, oliva, girasol y semillas como las nueces, almendras, entre otras.
  • La vitamina D como un regulador del sistema inmunitario y un protector específico frente a las infecciones que afectan al sistema respiratorio. El principal precursor de esta vitamina es el sol, pues la sintetizamos en la piel cuando está expuesta a su luz. En estos tiempos de cuarentena es necesario salir al jardín para recibir sus beneficios, además de consumir alimentos enriquecidos como la leche.
  • Los minerales como el zinc (presente en carnes rojas, mariscos, productos integrales), el cobre (mariscos, nueces, leguminosas), el hierro (leguminosas, carnes rojas), el manganeso (café, té, productos integrales, nueces) y el selenio (carnes, mariscos, huevos) son necesarios para una función inmune correcta.

Todas estas vitaminas y minerales, se encuentran principalmente en las frutas y vegetales y los alimentos antes mencionados, por esta razón, el respaldo científico no considera necesario la utilización de suplementos nutricionales, porque los mismos no sustituyen las propiedades benéficas de los alimentos.

El estado nutricional es clave en la prevención del Coronavirus. Actualmente existe una prevalencia de malnutrición a nivel mundial, la cual refiere a una condición en la que la alimentación de una persona no cubre las necesidades adecuadas de nutrientes, ya sea por exceso (obesidad) o por deficiencia (desnutrición). Ambos extremos debilitan el sistema inmune, por consecuencia, aumentan el riesgo a las enfermedades y sus complicaciones. Además conforme la edad avanza el sistema inmune se debilita.

Otros factores que debilitan la respuesta del sistema inmune son: la falta de actividad física, insuficientes horas de sueño, tabaquismo y el estrés.

Por tanto, el consejo general es comer una alimentación rica, equilibrada y coloreada con especial énfasis en frutas y verduras de temporada. A pesar de que el consumo de determinados alimentos no cura ni disminuye el riesgo de contagio por Coronavirus, sí aumenta las defensas antes, durante y después.

Las medidas de limpieza y desinfección siempre deben estar presentes, tanto en la preparación de los alimentos, como en la higiene personal.

Consulte a su nutricionista sobre las cantidades adecuadas de vitaminas y minerales según sus necesidades.

 

Bibliografía:

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