La psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica de causa desconocida que afecta la piel, semimucosas, mucosas y áreas cercanas, y puede también comprometer las articulaciones. Una predisposición genética asociada a factores ambientales como el tabaco, el consumo de alcohol, una alimentación inadecuada, infecciones, drogas y el estrés, pueden contribuir a que la enfermedad aparezca.

Recientemente se ha demostrado que los pacientes con psoriasis presentan mayor prevalencia de ciertas alteraciones metabólicas consideradas como factores de riesgo cardiovascular. Dentro de ellas destaca la obesidad, la diabetes o la intolerancia a la glucosa, las dislipidemias y la hipertensión arterial, lo que se engloba dentro del conocido “síndrome metabólico”.

En los últimos años se ha establecido un vínculo firme entre psoriasis y obesidad, que ha coincidido con la consideración de ambas dolencias como procesos inflamatorios crónicos y con importantes repercusiones en la salud del individuo. Aunque existe todavía mucha controversia al respecto, las evidencias apuntan hacia una relación bidireccional entre estas patologías, en donde se concluye que la obesidad conlleva un alto riesgo de presentar psoriasis, así como que la psoriasis puede inducir a la obesidad.

EL PAPEL DE LA NUTRICIÓN

A continuación, se presentan las principales características relacionadas a la alimentación y tratamiento nutricional del paciente con psoriasis:

*  Psoriasis y control del peso:  Disminución de al menos 5% del peso en pacientes con exceso de peso, ha demostrado mejoras a nivel clínico de la psoriasis, así como una mejor respuesta al tratamiento farmacológico. En pacientes con índice de masa corporal mayor a 40 (obesidad mórbida), la cirugía bariátrica al inducir la pérdida de peso también mejora las manifestaciones en la piel y disminuye el uso de medicamentos.

* Calidad de la dieta: Para el manejo de la psoriasis se recomiendan dietas hipocalóricas (en las que se disminuyen la cantidad de calorías), esto con el fin de conseguir la pérdida de peso. Así mismo, se han reportado beneficios en la severidad de la psoriasis al consumir una dieta mediterránea, patrón de consumo rico en aceite de oliva, frutas, vegetales, carnes blancas (pescado, pollo) y granos integrales. La dieta mediterránea se recomienda como tratamiento complementario, de bajo costo y seguro para los pacientes con psoriasis.

* Alcohol: La evidencia sugiere que el consumo de alcohol es un desencadenante de la psoriasis, así como que el abuso de alcohol es más común en pacientes con psoriasis. El consumo de alcohol se relaciona directamente con la severidad de esta enfermedad y reduce la eficacia del tratamiento. Por todas estas razones se recomienda eliminar su consumo.

* Gluten: En personas que simultáneamente padecen de celiaquía y psoriasis, se ha reportado que una dieta libre de gluten mejora las lesiones en piel ocasionadas por la psoriasis. 

* Aceite de pescado: Las personas con psoriasis presentan niveles elevados de ácido araquidónico, el cual es un mediador de la inflamación; por el contrario, los ácidos grasos EPA y DHA, presentes en el pescado y el aceite de pescado, se han propuesto como inhibidores de la inflamación y sirven para mejorar los síntomas de la psoriasis. Aumentar el consumo de este tipo de ácidos grasos también ha reportado mejoras a nivel de la piel y disminuciones en los efectos adversos de la medicación para la psoriasis.

Vitamina D:  El uso tópico (aplicación en la parte externa del cuerpo) de vitamina D en el tratamiento de la psoriasis está bien establecido, sin embargo, su suplementación vía oral no es del todo clara. Se ha sugerido una relación entre la deficiencia de Vitamina D y la severidad de la psoriasis; por otro lado, algunos estudios han evidenciado la seguridad y eficacia de la suplementación oral de vitamina D en el tratamiento de las lesiones en piel por psoriasis. Se ha demostrado además, la utilidad de la suplementación de Vitamina D en conjunto con otros medicamentos y su potencial protector contra algunas de las manifestaciones sistémicas de la psoriasis, como el síndrome metabólico y la enfermedad cardiovascular. A pesar de lo anterior, otros estudios recientes no encontraron diferencias significativas en las lesiones en la piel al suplementar a los pacientes con vitamina D, por lo tanto, las conclusiones no son claras.

* Ácido Fólico: Las personas con psoriasis presentan en mayor medida, deficiencias de ácido fólico y la magnitud de la deficiencia se relaciona con la severidad de la psoriasis. Algunos estudios indican que la suplementación con folato en combinación con el tratamiento farmacológico reduce los efectos secundarios de éstos. A pesar de lo anterior, con la información expuesta hasta el momento, no se puede afirmar con total seguridad que la suplementación con folato mejora la psoriasis. 

* Antioxidantes: En los pacientes con psoriasis el aumento del estrés oxidativo y de los radicales libres puede contribuir al estado inflamatorio. Los antioxidantes, particularmente el selenio, la vitamina E y el betacaroteno pueden contrarrestar dicho estrés oxidativo. Pese a que algunos estudios evidencian que la suplementación con selenio en conjunto con vitamina E y la suplementación con betacaroteno permite reducir el estrés oxidativo, así como las lesiones en piel, la evidencia hasta el momento es débil.

 

CONCLUSIONES

En el tratamiento de pacientes con psoriasis que presentan sobrepeso y obesidad es necesaria la práctica de actividad física y la adecuada alimentación, con el fin de mejorar los síntomas de la psoriasis, del síndrome metabólico que probablemente lo acompaña y de la eficacia de los medicamentos utilizados. Así mismo, se requiere la identificación de otras características como el abuso de alcohol y la celiaquía, ya que evitando el alcohol y el gluten se mejorarán las condiciones de la psoriasis.

Entre los suplementos nutricionales, el uso de ácidos grasos insaturados provenientes del aceite de pescado y el consumo de vitamina D vía oral, son los más respaldados científicamente, mientras que la utilización de selenio, vitamina E, vitamina B12, betacarotenos y otros, tienen poca evidencia científica de su efecto en la mejora de la psoriasis.

La guía de un profesional en nutrición para el manejo de esta patología es recomendada; si presentás esta condición, consultá, e iniciá con tu tratamiento nutricional, éste te generará beneficios en cuanto a la psoriasis y te hará ¡VIVIR MEJOR!


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Editado por: Priscila Campos González

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