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Categoría: Espacio Académico

Los alimentos son energía para nuestro cuerpo, son el combustible indispensable para poder funcionar adecuadamente y son una fuente de nutrientes importantes para mantener una salud óptima. Seguir un plan de alimentación específico o “dieta” no solamente es con el fin de alcanzar un peso saludable, sino también para evitar o mejorar la malnutrición, crear hábitos saludables, entre otros.

Con regularidad las personas emplean estrategias relacionadas con la alimentación con el fin de bajar de peso, pero muchas veces estas estrategias provienen de consejos de amigos o familiares, de redes sociales o de algún programa de televisión que no necesariamente tienen un fundamento científico ni son planes personalizados; son estrategias donde probablemente se esté sacrificando salud por un fin superior que es la pérdida de peso, pero al mismo tiempo no se esté cumpliendo con este objetivo, porque se ha visto que ayunos prolongados pueden provocar adaptaciones en individuos con sobrepeso y obesidad, como aumento del apetito, pérdida de masa muscular y adaptaciones hormonales por medio de las cuales se estimula la acumulación de grasa en los tejidos, sobretodo del abdomen.

Entre las estrategias más frecuentes u omisiones alimentarias que suelen realizar las personas para bajar de peso se encuentran:

“Me estoy saltando un tiempo de comida…”

Las personas suelen omitir algún tiempo de comida, por lo general el desayuno o cena, con la idea de que tal hábito les permitirá bajar de peso; sin embargo, al omitir un tiempo de comida se está propiciando un deficiente nivel de energía, lo cual puede provocar agotamiento o fatiga y desconcentración, puede afectarse la digestión y con ello la aparición de gastritis, podrían generarse incrementos abruptos del azúcar en sangre, lo cual aumenta la probabilidad de padecer enfermedades como la diabetes y la obesidad y también puede aumentar la sensación de hambre, lo que ocasiona hábitos de pica, consumo excesivo de alimentos o una mala elección de los mismos en el siguiente tiempo de comida.

La recomendación es realizar 5 tiempos de comida: tres tiempos principales (desayuno, almuerzo y cena) y dos meriendas, con cantidades adecuadas de alimentos, preparaciones bajas en grasa y se debe procurar que los platos tengan distintos grupos de alimentos y colores variados.

“Ya no estoy comiendo harinas…”

Las harinas son conocidas también como carbohidratos, estas conforman la base de nuestra alimentación y es la forma más inmediata por medio de la cual se obtiene energía para el buen funcionamiento del organismo.

Es cierto que una dieta baja en carbohidratos promueve una disminución significativa de peso, sin embargo, se ha visto que no es una dieta que las personas puedan mantener a lo largo del tiempo (no por más de 6 meses) y, si se mantiene por más de un año, no se logran observar cambios significativos en el peso de las personas porque el cuerpo sufre adaptaciones; en ambos casos, la probabilidad del efecto rebote es muy alta.

También se ha evidenciado que las dietas bajas en carbohidratos presentan efectos secundarios, entre ellos:

“Dejé de agregarle azúcar a las bebidas…”

Muchas personas afirman haber dejado el “azúcar de mesa”, sin embargo, existen otras fuentes de azúcar como la gelatina, la miel, dulce de tapa, la jalea o mermelada, la repostería, los postres, gaseosas, entre otros, que las personas consumen sin darse cuenta.

Otra práctica común es la utilización de sustitutos o edulcorantes, sin embargo, no hay estudios concluyentes de cómo puede su consumo afectar la salud.

Lo recomendable es que, una persona SANA consuma azúcar, siempre y cuando no exceda la recomendación que son máximo 6 cucharaditas de azúcar al día. En casos específicos, como la diabetes, sí es importante restringirla.

“Estoy tomándome un batido por las noches…”

Es importante identificar cuáles son los ingredientes de ese batido y preguntarse si es un batido completo, si contiene un alimento de cada uno de los grupos de alimentos o si es un batido al que se le quitan los carbohidratos o solo tiene vegetales, etc.

Es importante considerar que, si este batido va a sustituir un tiempo de comida, debería contener al menos un componente de cada uno de los grupos de alimentos, es decir, que contenga carbohidratos (por ejemplo, una galleta tipo María o 3 cucharadas de avena), proteína (leche o yogurt), y si tiene alguna fruta o vegetal; de lo contrario se podría propiciar la malnutrición y/o deficiencia de nutrientes.

Para finalizar, si es una persona sana, siempre se recomienda una alimentación saludable que incluya todos los grupos de alimentos en cantidades adecuadas para cada individuo y es muy importante combinar este plan de alimentación con al menos 30 minutos de ejercicio diarios.


Referencias bibliográficas

Ávila, P. (s.f.). El secreto: 5 tiempos de comida al día. Recuperado de: http://www.carmenlia.com/Articulos/5_comidas_al_dia/5_tiempos_de_comida_al_d%C3%83%C2%ADa.pdf

Bretón, I. (2016).  Revisión crítica de las dietas de moda en el tratamiento de la obesidad. Anales de la Real Academia Nacional de Farmacia, 82, 195-205.

Herrera, A. (2013). El desayuno y su importancia ¿Es realmente el desayuno una necesidad fisiológica o un hábito saludable? Revista Gastrohnup, 15(2), 20-27.

Prieto, P. y Gaona, G. (2011). Desayuno. Instituto de Nutrición y Salud Kellogg´s ®. Dieta y Salud: Revista anual. EDAMSA IMPRESIONES, S.A. México

 

Edición: Priscila Campos

Créditos de imagen: jcomp