Las gastritis es una enfermedad que se caracteriza por la inflamación de la mucosa que recubre el estómago (1, 2). Esto genera que se produzca menos ácido y enzimas, menos moco y otras sustancias que normalmente protegen al revestimiento del estómago de la acción del jugo digestivo ácido. Los tipos de gastritis son aguda y crónica (3, 4)

La gastritis aguda hace referencia a la aparición rápida de la inflamación y los síntomas aparecen después de que el estómago es expuesto a los factores desencadenantes. Es ocasionada por infecciones, agentes irritantes y estrés (1, 4).

Por su parte, la gastritis crónica se presenta por un periodo largo de tiempo, con intermitencia en la aparición de los síntomas. Tiene un origen autoinmunitario o bien por infección por Helicobacter pylori (H. pylori) (1, 4) Un subtipo de gastritis crónica es la gastritis atrófica en la cual hay atrofia y pérdida de las células parietales del estómago, lo que provoca menor o nula secreción de ácido clorhídrico (aclorhidria) y factor intrínseco; sustancias vitales para la absorción de vitamina B12 y folatos, causando deficiencia de estos nutrientes en el organismo (4, 2).

Los síntomas más comunes de la gastritis son dolor epigástrico (dolor que se siente en la parte media superior del abdomen entre las costillas y el ombligo), que se alivia al ingerir alimentos o al tomar medicamentos antiácidos. Pueden presentarse también náuseas, vómitos, sensación de plenitud epigástrica, ardores y pirosis. Se diagnostica por medio de la revisión clínica de los síntomas y la realización de una endoscopia (1). Se consideran síntomas de alarma: pérdida de peso, presencia de sangre en heces, vómitos significativos, dolor nocturno, historia familiar de enfermedad úlcero-péptica (5).

Se reporta que 50% de la población mundial padece de gastritis, siendo más frecuente en los países en vías de desarrollo y en los países subdesarrollados. Existe una mayor prevalencia en personas de raza negra que en blancos, independientemente de la edad, sexo, ingresos o nivel educativo (3).

Las causas más comunes de aparición de la enfermedad se relacionan con componentes genéticos, factores endógenos como: la acción del ácido gástrico, pepsina, bilis, jugo pancreático, urea (uremia) y otros factores inmunes. Además de factores exógenos como: infección por H.pylori, irritantes gástricos, radiación, antiinflamatorios no esteroideos (AINES), drogas, alcohol y tabaco. Todos estos factores tienen como punto común que generan un desequilibrio entre los factores agresivos y defensivos de la mucosa gástrica por lo tanto hay un incremento de “la secreción ácida y/o un descenso en los mecanismos de defensa de la mucosa” (5, 1 p. 1270) lo cual produce el daño.

El tratamiento de la gastritis requiere la prescripción de medicamentos por parte del médico con el fin de erradicar los microorganismos infecciosos como H. pilory, si esta fuera la causa; además de eliminar cualquier agente desencadenante. Por su parte, el tratamiento nutricional tiene como fin aliviar los síntomas, promover la cicatrización y evitar la recurrencia y complicaciones de la enfermedad (1, 4).

El primer paso en la consulta nutricional es realizar una encuesta dietética en la que puedan identificarse los alimentos que empeoran o desencadenan los síntomas, así como identificar estilos de vida incompatibles con la enfermedad (5).

Se recomiendan algunas prácticas de estilo de vida que contribuyen con el tratamiento, entre ellas, practicar ejercicio físico para disminuir la tensión y estrés, evitar el consumo de alcohol y tabaco, así como tener un reposo adecuado. Además, se deben evitar ciertos medicamentos como ácido acetilsalicílico (aspirina), ibuprofeno y otros AINES (1, 6).

Para la alimentación de personas con gastritis se recomienda evitar aquellos alimentos que aumenten la sintomatología, entre ellos se pueden mencionar los irritantes gástricos como: café, té, bebidas de cola y gaseosas, pimienta, alimentos muy condimentados, chile, mostaza y vinagre. Se debe mantener una hidratación adecuada, comer despacio, tranquilo y masticando adecuadamente los alimentos (3, 1)

Se recomiendan cinco a seis tiempos de comida, con poco volumen de alimentos y una ingesta adecuada y suficiente de alimentos protectores como cereales, vegetales y algunas frutas. Vigilar la tolerancia a vegetales crudos y productores de gas (coles, pepino), frutas con cáscaras y poco maduras, así como condimentos (ajo, cebolla). También los lácteos y derivados, embutidos y chocolates, son alimentos que deben consumirse con cautela y según tolerancia. Se deben preferir cocciones sencillas como plancha, grill, horno y hervido (3).

Si la persona sospecha que padece de gastritis se recomienda que busque el diagnóstico y tratamiento médico, a la vez que debe acudir a consulta con un profesional en nutrición para que la oriente respecto a su alimentación.

Referencia bibliográficas

  1. Mataix Verdú, J. (2010) Tratado de Nutrición y Alimentación. España: Océano/ Ergon.
  2. Escott-Stump, S. (2008). Nutrición diagnóstico y tratamiento. México: Wolters Kluwer Health.
  3. Pérez, L; Espinosa, N; López, N y Pesantes, D. (2019). Nutrición: Tratamiento para la gastritis. Revista Científica Mundo de la Investigación y el Conocimiento, 3(2), 120-137.  https://doi.org/10.26820/recimundo/3.(2).abril.2019.120-137
  4. Mahan, K., Escott-Stump, S & Raymond, J. (2012). Krause's Food & The Nutrition Care Process. USA: Elsevier Saunders.
  5. Cilleruelo M, Fernández S. Gastritis. Ulcus gástrico y duodenal. (2010). Protocolos diagnósticoterapéuticos de gastroenterología, hepatología y nutrición pediátrica. SEGHNP-AEP. 85-93.
  6. Jo, S; Baeg, M; Ko, S & Han, K. (2016). Women Who Sleep Reduced Risk of Peptic Ulcer Disease; Korean National Health and Nutrition Examination Survey (2008-2009). Scientific Reports, 6(36925), 1-7. https://doi.org/10.1038/srep36925