La refrigeración y congelación son métodos que, dicho de manera coloquial detienen o enlentecen el crecimiento de microorganismos en los alimentos, por lo que alargan su vida útil y permiten que se mantengan en buenas condiciones; sin embargo, no los “matan” por lo que es importante tener en cuenta algunos puntos clave al momento de organizar nuestros alimentos dentro de este equipo y así, evitar una posible contaminación y acortar su vida útil.

Iniciaremos en el orden de abajo hacia arriba en la refrigeración, al final de este artículo mencionaremos también algunos puntos claves sobre la congelación.

En el estante más bajo de la refrigeración se encuentra generalmente el espacio idóneo para las frutas y vegetales (generalmente tiene incluso un compartimento exclusivo y señalado para este fin). En este, el frío no les da directamente a los alimentos, lo que permite una mejor conservación de los mismos. Se recomienda guardar los alimentos una vez que han sido lavados y desinfectados, de forma que no se ingrese ningún tipo de suciedad a la refrigeradora.

En el estante siguiente se recomienda el almacenamiento de las carnes crudas, las cuales serán cocidas en los siguientes 1-2 días; estas deben mantenerse en bolsa o contenedores cerrados que eviten cualquier fuga de líquido dentro de la refrigeradora. Si han estado previamente congelados y los va a descongelar, igualmente se recomienda colocar la bolsa dentro de un contenedor para evitar fugas.

En el estante siguiente hacia arriba se deben colocar los alimentos ya cocidos, como sobrantes de alguna comida o preparaciones crudas listas para consumir. Algunos ejemplos de estos podrían ser: gallo pinto listo para el desayuno de mañana, pico de gallo para la ensalada de la cena o una ensalada de frutas que preparamos para consumir en la merienda. También en este nivel es aconsejable colocar lácteos.

En el caso de los huevos por ejemplo, se recomienda guardar en la refrigeradora siempre que no se vayan a comer en los siguientes 7-10 días o cuando no tengamos otro lugar fresco para almacenarlos. Es importante que estos no se deben almacenar en la puerta, ya que este espacio podría mantener la temperatura más inestable y por lo tanto los alimentos se dañarían más fácilmente. También es válido recordar que los huevos no se deben lavar ni limpiar, sino hasta el momento inmediatamente anterior a su consumo.

En la puerta se recomienda el almacenamiento de productos que no se deterioran con facilidad y también alimentos que, al estar aquí, podemos encontrar fácilmente, por ejemplo: bebidas, algunos aderezos o mermeladas.

En el caso de los productos que se almacenan en congelación, es ideal, guardar estos en las porciones en las que posteriormente van a ser utilizados, por ejemplo, si compramos 8 filet de pechuga y en nuestra casa somos 4; es posible que utilicemos estos en 2 ocasiones por lo que se deben congelar en 2 bolsas o contenedores separados, para que al momento de descongelar solo tengamos que sacar 1 bolsa y no caer en el ciclo congelación-descongelación-congelación el cual es totalmente desaconsejado.

Además, es importante mantener los alimentos crudos que son de origen animal separados de los alimentos de origen vegetal. Los primeros deben colocarse en la parte más inferior del congelador. Otro punto importante tanto en la congelación como en la refrigeración es el mantener todos los alimentos tapados para evitar que sufran deterioro, principalmente en su textura.

También es indispensable que los alimentos una vez cocidos, deben permanecer en refrigeración, ya que, si vuelven a la llamada “temperatura de peligro” podría iniciarse un crecimiento exponencial de microorganismos que condiciona la seguridad de consumo de estos. Por ejemplo: el arroz que nos quedó en la olla tras la cena de hoy, no debe quedar a temperatura ambiente toda la noche, sino que debe refrigerarse y de igual forma para la totalidad de las preparaciones.

Las preparaciones anteriormente mencionadas, deben llevarse a refrigeración en un tiempo no mayor a 2 horas luego de haber sido cocidas; pero, para evitar elevar la temperatura de la refrigeradora introduciendo alimentos calientes, debemos procurar que se encuentren entre “fríos y tibios” al guardarlos. Para lograr esto, se recomienda, dividir en contenedores pequeños, idealmente más extendidos a lo largo y no muy altos. Si este método no fuera suficiente para enfriar los alimentos también puede colocar los contenedores en una “cama de hielo” que acelere su proceso de enfriamiento y posteriormente guardarlos.  

Por último, una recomendación, tanto para el ahorro de la energía eléctrica como para el mantenimiento de la temperatura idónea en la refrigeradora es evitar abrir constantemente la puerta de la misma; sino abrirla una vez que ya tenemos en mente lo que vamos a sacar. También es importante tratar de mantener nuestra refrigeradora lo más ordenada posible a fin de encontrar lo que busquemos, rápidamente.

Finalmente, recuerde que la seguridad de los alimentos que tiene en su casa depende de las pequeñas acciones que toma día a día para mantenerla. Asegúrese de guardar los alimentos en el orden correcto dentro de la refrigeradora y disfrute de una alimentación segura en casa.  

 

Bibliografía

Food Safety Information Council (2020) Food Safety at home. https://foodsafety.asn.au/food-safety-at-home/.

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United States Department of Agriculture (2015) Basics for handling food safety

https://www.fsis.usda.gov/wps/portal/fsis/topics/food-safety-education/get-answers/food-safety-fact-sheets/safe-food-handling/basics-for-handling-food-safely/CT_Index

United States for health and human services (2019) Cold food storage chart https://www.foodsafety.gov/food-safety-charts/cold-food-storage-charts