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Categoría: Espacio Académico

Mucho se habla de la alimentación de la mujer cuando se encuentra embarazada, pero ¿qué sucede con la alimentación de la madre durante el periodo de lactancia?

Cuando la mujer se encuentra en la etapa de la lactancia, su alimentación juega un papel muy importante para el cuidado de su salud y la de su bebé. 

En este periodo las necesidades de energía son mayores que durante el embarazo, por esta razón es que durante la gestación, de manera normal, el cuerpo reserva una cantidad de grasa que va a servir como una fuente de energía para la producción de la leche posterior al parto, lo cual se verá apoyado también por la alimentación.

El tipo y cantidad de alimentos que consuma la madre influye en la composición de la leche materna, de manera que puede variar el contenido de vitaminas (entre ellas la riboflavina, niacina, biotina, vitamina B6 [vitaminas del complejo B] y la vitamina C) y el tipo y cantidad de grasa que se encuentra en la leche.

 

El tipo de grasa en la leche materna depende de la alimentación de la madre

Muchas investigaciones han mostrado los efectos beneficiosos del consumo de grasas tipo insaturadas durante el embarazo y la lactancia. Se ha visto que cuando la dieta de la madre contempla el consumo de pescado, las concentraciones de DHA (ácido docosahexanoico) [un ácido graso insaturado esencial proveniente del tipo de grasa omega 3 que permite el desarrollo adecuado del cerebro y la retina del bebé que es amamantado con leche materna] se transmiten de la alimentación de la madre a la leche influyendo de manera positiva sobre el desarrollo cognitivo y visual del niño o niña.

Por otro lado, el consumo de ácidos grasos trans y saturados presentes en alimentos como los embutidos, la repostería, las comidas rápidas, los helados, la piel del pollo, las partes blancas de los cortes de carne y la manteca, entre otros como los productos preempacados, se transfieren también de la alimentación de la madre a la leche materna. Este tipo de grasas aumenta el riesgo de enfermedades del corazón en la madre y predispone al niño(a) a padecerlas en el futuro.

Específicamente, los ácidos grasos trans ejercen un impacto negativo sobre la salud del infante porque desplazan los ácidos grasos esenciales omega 3 y omega 6 en la leche materna evitando el efecto positivo anteriormente mencionado.

Debido a todo lo anterior, es prudente que las madres reduzcan lo máximo posible la ingesta de ácidos grasos trans, que se encuentran por ejemplo en los alimentos industrializados, como la repostería, comida rápida y productos preempacados.

 

¿Consumir aceite del pescado tiene el mismo efecto que comer pescado?

No, no hay evidencia que sugiera que la suplementación con aceite de pescado en una madre con una dieta adecuada sea beneficioso; por el contrario, el exceso de DHA por el consumo de aceite de pescado como un suplemento afecta los niveles de otro ácido graso importante para el crecimiento del niño(a), por lo que no es recomendado. El pescado, por su parte, guarda el delicado balance entre los diferentes tipos de grasa permitiendo obtener todos los buenos beneficios de cada uno.

 

El contenido de vitaminas depende del consumo de frutas y vegetales

Con un adecuado consumo de frutas y vegetales, la mujer que está dando de mamar se asegura de que le está brindando a su bebé una buena dosis de vitaminas, permitiendo que ella también se encuentre bien nutrida. Cuando hablamos de frutas y vegetales ¡entre más colores mejor!, la variedad en el consumo permite que recibamos diferentes nutrientes, por eso incluir en la alimentación los bonitos colores de diversas frutas y vegetales, es una buena práctica.

 

Recomendaciones para una alimentación saludable en el periodo de lactancia materna


Bibliografía

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Editado por: Priscila Campos González 

Crédito de la Imagen: Freepik