El hipotiroidismo es una enfermedad que se presenta cuando la glándula tiroidea se encuentra alterada y, por lo tanto, no mantiene su producción normal de hormonas. Esto se puede dar por varios motivos:

  1. Deficiencia o exceso de yodo.
  2. Enfermedad autoinmune o tiroiditis de Hashimoto, la cual ocasiona un ataque a la glándula tiroidea por parte del sistema inmune. Es la causa más común de hipotiroidismo en las zonas donde no hay deficiencia de yodo.
  3. Remoción de parte del tejido de la tiroides por presencia de un tumor.
  4. Insuficiente producción de la Hormona TSH (encargada de estimular la tiroides).

La tiroides o glándula tiroidea es el órgano encargado de producir una serie de hormonas que trabajan a nivel de diferentes tejidos en todo nuestro cuerpo. La glándula tiroidea es estimulada por una hormona que libera nuestro cerebro la cual se denomina Hormona Estimuladora de la Tiroides (TSH). Una vez que la tiroides es estimulada, ésta se encarga de producir dos hormonas:

  1. Tiroxina (también llamada T4)
  2. Triyodotiroxina (denominada T3)

Ambas hormonas participan en una gran variedad de funciones en nuestro cuerpo, como en el metabolismo de las grasas y los carbohidratos, la regulación de la temperatura corporal y la frecuencia cardíaca. Para que la glándula tiroidea pueda producir la T3 y la T4 requiere de suministros de yodo, tirosina y selenio.

Algunos de los síntomas que se pueden presentar cuando se tiene hipotiroidismo son cansancio o fatiga, tendencia al sueño, intolerancia al frío, olvidos frecuentes, depresión, menstruaciones abundantes, pelo y piel seca, aumento de peso, estreñimiento y voz ronca.

Para el correcto diagnóstico del hipotiroidismo, la persona debe realizarse exámenes de sangre donde se evalúan los niveles de la Hormona Estimulante de la Tiroides (TSH) en sangre. Si el valor de dicha hormona es mayor a 5,5 mUI/L aproximadamente, se dice que se presenta hipotiroidismo. Sin embargo, para conocer la causa principal de dicho hipotiroidismo es necesario llevar a cabo pruebas adicionales.

El tratamiento debe ser médico y nutricional. A continuación se detalla en qué consiste cada uno.

 

Tratamiento médico

Dicho tratamiento lo debe prescribir únicamente el médico endocrinólogo tratante. Por lo general, consiste en la toma de hormonas tiroideas, que usualmente tiende a ser la levotiroxina. Se recomienda ingerir el medicamento siempre en ayunas y evitar hacerlo de forma simultánea con otros fármacos o alimentos que puedan interferir con su adecuada absorción.

 

Tratamiento nutricional

Se debe mantener un consumo adecuado de alimentos que son fuente de los siguientes micronutrientes:

  1. Yodo: sal yodada, ajo, perejil, pescados de agua de mar como la corvina y el atún, algas y mariscos, leche, papa y huevo.
  2. Vitamina A: huevos, zanahoria, espinacas, brócoli, ayote, chile dulce, acelga, níspero, camote, mango y lácteos descremados.
  3. Vitamina D: leche, pescado grasoso como la sardina, la trucha y el salmón, y cereales enriquecidos como el arroz y los panes integrales.
  4. Cinc: almendras, nuez, maní, garbanzos, frijoles, semillas de girasol, avellanas, centeno y trigo.

De igual forma, es recomendable evitar o disminuir el consumo de alimentos denominados “bociógenos” ya que éstos mantienen una función antitiroidea, lo cual significa que no permiten que la glándula tiroidea mantenga un correcto funcionamiento. Dichos alimentos corresponden a la coliflor, el brócoli, el repollo, las coles de Bruselas, las semillas de mostaza, el rábano y la yuca. Asimismo, la soya también es considerado un alimento bociógeno cuando la ingesta de yodo no es adecuada.  

A continuación les ofrecemos una serie de recomendaciones nutricionales para aquellas personas que han sido diagnosticadas con hipotiroidismo y desean mejorar su estado de salud:

  1. Mantener una dieta balanceada que incluya el consumo de todos los grupos de alimentos: frutas, vegetales, cereales integrales, leguminosas, productos de origen animal, lácteos descremados y grasas saludables como el aceite de oliva, el aguacate y las semillas.
  2. Evitar el consumo de alimentos altamente procesados o con elevado contenido de grasa saturada o azúcares, ya que éstos puedan suponer un aumento de peso. Algunos ejemplos de estos alimentos son los embutidos, las carnes con elevado contenido de grasa, la comida rápida, las grasas de untar tipo mantequilla, queso crema o natilla, la repostería, las galletas con relleno, los dulces, los chocolates y los confites con azúcares.
  3. Procure incluir alimentos fuente de nutrientes como yodo, cinc, vitamina A y D.
  4. Mantenga un consumo adecuado de agua pura que le permita estar hidratado correctamente, y evite el consumo de bebidas azucaradas como gaseosas, refrescos de paquete y pulpas.
  5. Realice ejercicio con regularidad durante la semana. Se recomienda realizar un mínimo de 150 minutos de ejercicio de intensidad moderada a la semana.

Referencias bibliográficas

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Editado por: Priscila Campos González 

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