La psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica de causa desconocida que afecta la piel, semimucosas, mucosas y áreas cercanas, y puede también comprometer las articulaciones. Una predisposición genética asociada a factores ambientales como el tabaco, el consumo de alcohol, una alimentación inadecuada, infecciones, drogas y el estrés, pueden contribuir a que la enfermedad aparezca.

Recientemente se ha demostrado que los pacientes con psoriasis presentan mayor prevalencia de ciertas alteraciones metabólicas consideradas como factores de riesgo cardiovascular. Dentro de ellas destaca la obesidad, la diabetes o la intolerancia a la glucosa, las dislipidemias y la hipertensión arterial, lo que se engloba dentro del conocido “síndrome metabólico”.

En el marco de la celebración del Día Mundial del Corazón, es importante considerar el efecto de la alimentación en la prevención de enfermedades cardiovasculares, por eso, en esta oportunidad se pretende rescatar el rol de la fibra como factor protector de la salud cardiovascular.

La fibra es un tipo de carbohidrato que no puede ser digerido por las enzimas digestivas de nuestro organismo y, por lo tanto, tampoco puede ser absorbido en el intestino delgado, razones por las cuales se le atribuye el efecto que tiene sobre la motilidad intestinal, aliviando el estreñimiento.

El embarazo es un período de alta demanda, ya que aumentan las necesidades de nutrientes y energía, los cuales son necesarios para mantener el adecuado funcionamiento del organismo. Para asegurar la cobertura de estas necesidades, es requisito indispensable tener una buena alimentación.

Además, la madre enfrentará etapas como el parto y la lactancia, donde también hay demandas importantes. Algunos de los nutrientes específicos que son importantes para el período de embarazo son: ácidos grasos esenciales, vitamina C, vitamina A, sodio, zinc, ácido fólico, hierro y calcio, siendo estos tres últimos “nutrientes críticos”.

Hacer frente a las tareas del día a día puede ser demandante de energía, y afectar nuestro estado de ánimo. Cuando esto sucede, usualmente pensamos que con una modificación en la dieta y la incorporación de ciertos alimentos que contienen sustancias estimulantes, como la cafeína, o aumentar o reducir el azúcar es suficiente; no obstante, es importante señalar que la dieta es muy compleja, y existen una serie de micronutrientes implicados en la regulación del cuerpo y el aprovechamiento de la energía de los alimentos, lo que también afecta nuestro estado de ánimo.

Cuando el hogar recibe la noticia de que un nuevo bebé vendrá a formar parte de la familia, aumentan en gran manera las expectativas de que pueda formarse, desarrollarse y crecer de la mejor manera y, una vez que nace, pueda estar listo para descubrir con éxito el nuevo viaje de la vida que ha comenzado fuera del vientre materno.