Se define como reacción adversa a un alimento cualquier respuesta clínicamente anormal que se pueda atribuir a la ingesta, el contacto o la inhalación de un alimento, de los derivados o del aditivo que contiene. En 1995 el Subcomité de Reacciones Adversas de la Academia Europea de Alergología e Inmunología Clínica propuso una clasificación de las reacciones adversas a los alimentos, basada más en los mecanismos fisiopatológicos que en las manifestaciones clínicas.

La Hipertensión arterial es el problema de salud pública más común y se asocia con enfermedades de tipo degenerativo como la insuficiencia cardiaca congestiva, insuficiencia renal crónica, enfermedad vascular periférica, entre otras. Según la Organización Mundial de la Salud la presión arterial alta, es responsable de una gran cantidad de muertes a nivel mundial.

En las últimas décadas la investigación sobre temas de cómo preservar la salud de la adultos mayores se ha incrementado sustancialmente. Varios estudios han demostrado que envejecimiento activo es clave para conseguir una población mayor sana, la promoción de ejercicio físico regular es una de las principales estrategias no farmacológicas con la que cuentan la población.

A veces no nos percatamos que los alimentos que consumimos todos los días pueden causarnos enfermedades producto de su mal estado o simplemente una mala manipulación a la hora de prepararlos.

Las excusas sobran en el momento en que vamos a iniciar a realizar actividad física: el trabajo, el tiempo, el clima, la pereza, realmente cualquier tarea toma prioridad a la hora de decidir hacer ejercicio.

Muchas personas desvalorizan su importancia, no se trata solamente de lograr un mejor manejo del peso corporal o verse bien en el vestido de moda, aunque estos son algunos beneficios, hay gran cantidad de razones para dejar una vida sedentaria, sacar las tenis del armario y optar por una vida activa. Estos son solamente algunas: