A todos les ha pasado alguna vez; que por ansiedad, tristeza o alegría se han comido una bolsa entera de papas o una porción demasiado exagerada de queque de chocolate. Pero cuando se hace habitualmente, sobre todo sin tener consciencia de esto; comer emocionalmente puede afectar el peso, la salud y el bienestar general.

A menudo las bebidas energéticas hacen grandes promesas. Algunas dicen que aumentan energía y el estado de alerta, otras ofrecen nutrición extra, y algunas incluso afirman que aumentan el rendimiento deportivo o capacidad de concentración.

Pero se debe mirar más allá de los envases llamativos de los productos energéticos y conocer realmente qué es lo que está consumiendo; ya que en general podemos obtener de ellos una dosis de azúcar y cafeína no adecuada para la salud.

Antes de los periodos de exámenes es común pensar en el temario, los resúmenes, lecturas, apuntes y demás herramientas para lograr adquirir una nota satisfactoria. Pero en pocas ocasiones incluimos dentro de la ecuación el papel que juega la dieta en estos momentos.