Fiestas Infantiles: una oportunidad más para educar

Por Carolina Bolaños y Daniela Alvarado

Queque, bolsitas de confites, chocolates, helados, piñata y gaseosas son sólo algunas de las palabras que vienen a la mente cuando se piensa en una fiesta infantil. En sólo unas horas los niños son capaces de consumir todo su requerimiento energético diario.

La fiesta debe girar alrededor de juegos y actividades entretenidas y no en torno a la comida. Queremos lograr que lo que el cumpleañero recuerde sea lo divertido de las actividades llevadas a cabo ese día con sus amigos y no todo lo que comió. De lo contrario, el niño aprende a relacionar el azúcar ó ciertos alimentos con la alegría.

No se trata de prohibir el consumo de los alimentos altos en azúcar por completo pero sí de moderarlo. Las fiestas de cumpleaños son momentos alegres y memorables que además pueden funcionar como una excelente oportunidad para mejorar los hábitos alimentarios de sus niños y sus invitados.
Estas son algunas ideas simples que puede poner en práctica:

  • La piñata puede incluir juguetes pequeños y no solamente dulces.
  • Incluya en las bolsitas que se entregan a los invitados frutas, algún recuerdo de la fiesta o juguetes para que no se convierta en el abastecimiento de confites de los niños para las próximas semanas.
  • Promueva el consumo de bebidas bajas en azúcar teniendo a la disposición bebidas naturales, las gaseosas no tienen que ser un invitado más de su fiesta.
  • No tenga permanentemente al alcance de los niños comida chatarra, puede colocar bandejas con frutas o vegetales en caso de que alguno de sus invitados tiene hambre antes de tiempo.
  • Invierta tiempo llevando a cabo las bocas a ofrecer, evite el uso de papas y demás alimentos empacados. Algunas ideas son: emparedados pequeños, pan pitas rellenas, dips bajos en grasa, galletas sin relleno, palomitas sin mantequilla y vegetales o frutas cortados en formas atractivas fáciles de comer con las manos.
  • Ofrezca los alimentos dulces después de los salados y no al mismo tiempo.
  • En sus manos está la cantidad de comida que los niños ingieran, sirva porciones pequeñas, especialmente de queque.
  • No ofrezca un postre diferente después de la comida, convierta el queque en el postre de la fiesta.
  • Incluya en la fiesta juegos que estimulen la actividad física de los niños; procure tener un espacio para que se diviertan saltando, corriendo y bailando.
  • En los juegos y concursos que realice premie a los ganadores con juguetes o stickers y no con confites o chocolates.

Recuerde que el éxito del evento depende de su creatividad no de la cantidad de comida que se ofrezca.

¡No deje pasar la oportunidad para lograr un impacto positivo en los hábitos alimentarios de sus hijos!