Primeros 1000 días de vida: Ventana de oportunidad

Por: Daily Cerdas

Edición: Priscila Campos González

Primeros 1000 días de vida: Ventana de oportunidad

 

Cuando el hogar recibe la noticia de que un nuevo bebé vendrá a formar parte de la familia, aumentan en gran manera las expectativas de que pueda formarse, desarrollarse y crecer de la mejor manera y, una vez que nace, pueda estar listo para descubrir con éxito el nuevo viaje de la vida que ha comenzado fuera del vientre materno.

 

¿Ventana de oportunidad?

 

 

, los primeros 1000 días de la vida son indiscutiblemente importantes y determinantes sobre la salud del pequeño y repercuten hasta su adultez. Son muchas las investigaciones que evidencian que los primeros 1000 días de la vida, contados desde la fecundación, abarcando la gestación y hasta los dos años de edad, juegan un papel preponderante en el potencial de desarrollo físico, intelectual y emocional de la salud futura del niño; en su rendimiento en la escuela e incluso en su productividad del mañana y en la salud de sus futuros hijos, en donde el entorno ambiental y la nutrición cumplen un rol fundamental sobre los resultados de dicho potencial.

Por esto, la alimentación durante el embarazo, e incluso antes de éste, y los alimentos que posteriormente se le brinden al bebé una vez que nace y hasta los dos años de edad, vienen a cobrar especial importancia, de ahí que sea necesario dar a conocer claves importantes sobre el impacto que puede ejercer la nutrición en dicho periodo.

 

  • Las preferencias y hábitos alimentarios adecuados o inadecuados se generan desde el vientre

Los gustos y la tendencia de comportamiento alimentario son modificados en una primera instancia por las experiencias intrauterinas que experimenta el feto, lo cual tiene consecuencias a muy largo plazo. Los infantes aprenden varias preferencias por su exposición a los sabores de los alimentos de la dieta de su madre que pasan al fluido amniótico. Cerca de la fecha de su nacimiento se estima que un feto traga por lo menos 1 litro de fluido amniótico al día, exponiéndose así no sólo a sabores sino a sensaciones de olor de los alimentos. 

La exposición a muchos de los aromas y sabores de la dieta de la madre que se inició en el útero, se prolonga utilizando como vehículo a la leche materna. La percepción de los sabores de la leche al iniciar la lactancia es una de las experiencias sensoriales más tempranas a las que se expone un infante neonato, y una de las de mayor impacto. La escogencia del “tipo de leche” que se ingerirá después del nacimiento hace una gran diferencia, dado que un niño que sea alimentado con fórmula puede perderse de toda una amplia gama de estímulos sensoriales tempranos, que lo hacen propenso a aceptar más lentamente nuevos alimentos.

Además de las preferencias de consumo que comienza a desarrollar el bebé, su nutrición y la de su madre en estas etapas contribuirán para bien o para mal a su desarrollo y crecimiento, así como a la formación de sus gustos y hábitos de alimentación. Si por ejemplo, existen condiciones de carencia nutricional durante el desarrollo fetal y/o los dos primeros años de la vida, se podrían provocar cambios en la formación y el funcionamiento adecuado del organismo del bebé, programando así el desarrollo de enfermedades cardiovasculares cuando éste sea adulto. 

 

Alimento por excelencia

Desde el nacimiento y durante la infancia más inmediata, el acto de comer está principalmente motivado por el hambre. Durante los primeros seis meses de vida, los infantes deberían consumir únicamente leche materna, es este periodo de amamantamiento la única etapa de la vida del ser humano en la que a partir de un solo alimento el bebé obtiene en la cantidad exacta todos los nutrientes e hidratación que necesita; durante los primeros seis meses la leche materna es el alimento por excelencia para el bebé.

Sin embargo, la lactancia materna sigue siendo un importante aporte nutricional más allá de los seis primeros meses y del primer año del bebé. Los niños amamantados en el segundo año de vida reciben en promedio 35% a 40% de las necesidades totales de energía de la leche materna con el restante 60% a 65% cubierto por alimentos complementarios. La leche materna sigue siendo una fuente clave de energía y ácidos grasos esenciales y proporciona importantes cantidades de ciertos micronutrientes, que favorecen junto a la alimentación complementaria adecuada la nutrición que el pequeño requiere para su óptimo crecimiento.

Además de esto, la lactancia materna está asociada con mejores evaluaciones en exámenes de neurodesarrollo y habilidades cognitivas, tiene un impacto definitivo para el desarrollo temprano del cerebro, ya que contiene nueve aminoácidos esenciales, incluyendo taurina, que es crucial para la conjugación de los ácidos biliares, y es un importante neuro modulador en el cerebro y la retina.

Además de su aporte nutricional, la lactancia materna contribuye de manera insustituible a satisfacer una de las grandes necesidades primarias del ser humano: la necesidad de establecer vínculos afectivos, percibidos como incondicionales y duraderos. La lactancia materna brinda una cercanía y apego entre la madre y el bebé que incidirá sobre su desarrollo cerebral y autoestima en adelante.

 

Disminuyendo el riesgo de enfermedades 

La ingesta nutricional inadecuada durante los primeros 1000 días de vida está estrechamente relacionada con la predisposición futura de padecer enfermedades como el sobrepeso, la obesidad, la diabetes mellitus (azúcar sanguíneo elevado), hipertensión arterial (presión alta), dislipidemia (colesterol y/o triglicéridos elevados), y enfermedad cardiaca tanto en la niñez, como en la adolescencia o en la vida adulta. 

El riesgo a futuro de que el niño padezca las enfermedades mencionadas anteriormente disminuye cuando se siguen las siguientes recomendaciones:

 

Recomendaciones para mujeres en edad fértil

Si usted es una mujer que tiene entre 15-44 años de edad, quiere decir que se encuentra en edad fértil, por lo que es importante que adopte un estilo de vida saludable que incluya una alimentación completa, balanceada y variada.

 

Recomendaciones en la etapa previa a la concepción

Si usted se encuentra planeando tener un bebé o se encuentra en la etapa previa a la concepción, es muy necesario que mantenga además de una alimentación saludable, un peso dentro del rango que asegura no sólo su salud, sino que predispone al futuro feto a un desarrollo adecuado.

 

Recomendaciones para mujeres embarazadas

Si se encuentra embarazada, es sumamente necesario que su alimentación sea la más óptima para que propicie la formación, desarrollo y crecimiento de un bebé y futuro adulto potencialmente sano y productivo. Por ello, es importante que verifique si dentro de sus hábitos alimentarios usted mantiene la aplicación de las siguientes recomendaciones:

  • ¿Realiza 5 tiempos de comida al día: desayuno, merienda a media mañana, almuerzo, merienda a media tarde y cena?
  • ¿Consume 5 porciones entre frutas y vegetales al día, considerando que una porción de fruta o ensalada es 1 taza (250 ml) y una porción de vegetal cocido es ½ taza (125 ml)?
  • ¿Ingiere al menos 2 litros de líquido al día, contando el agua pura?
  • ¿Su consumo de café no es mayor a 2 tazas de café por día?
  • Cuando consume harinas, ¿prefiere las opciones del tipo integral como lo es el pan, pastas, cereales y galletas integrales?
  • ¿Limita el consumo de harinas refinadas, como las que se encuentran en la repostería, el pan blanco, las galletas rellenas, entre otros, a una porción no más de dos veces al mes?
  • ¿Evita el consumo de alimentos altos en grasa como lo son las frituras, la repostería, los embutidos, la natilla, el queso crema, el queso amarillo y las comidas rápidas?
  • ¿Elimina la piel del pollo y la grasa visible de las carnes (parte blanca) antes de cocinarlas?
  • ¿Cocina sus alimentos con aceite (de canola, maíz, soya, girasol) en lugar de manteca?
  • ¿Evita los alimentos altos en azúcar como las mieles, jaleas, confites, chocolates, entre otros?
  • ¿Realiza meriendas saludables, como aquellas que incluyen como opción frutas, lácteos de preferencia descremados o 0% grasa (leche, yogurt, queso blanco tierno), frutos secos o semillas?
  • ¿La mayoría de los alimentos que usted consume son naturales? (es decir, no los compra pre-empacados o pre-envasados).
  • ¿Consume los suplementos de hierro y ácido fólico y/o algún otro que le haya enviado su médico?

Si usted realiza todas las cosas que se explicaron en las preguntas anteriores, es decir si las respuestas son “sí”, significa que su alimentación de manera general es saludable; sin embargo, es necesario que cuente con la guía de un profesional en salud, idealmente un nutricionista que valore si su alimentación es adecuada en términos de cantidad y tipo de alimentos según sus necesidades nutricionales y las de su bebé, así como la ganancia de peso en relación a la progresión del embarazo.

 

Recomendaciones desde el nacimiento hasta los dos años de edad

Si ya nació su bebé, ¡felicidades!, en este momento es sumamente importante que siga las siguientes recomendaciones:

-Brinde lactancia materna de manera exclusiva, es decir, no le ofrezca a su bebé ningún otro tipo de alimento, agua u otro líquido, desde la primera hora de vida hasta los seis meses de edad.

-Después de los primeros seis meses de edad, introduzca alimentos nutritivos, naturales y sin condimentar o endulzar, en las cantidades y de la manera que se lo indique su nutricionista o el personal de salud.

-Cuando el niño cumple los 18 meses, es el momento en que se encuentra más receptivo para probar distintos alimentos, por lo que es importante ofrecer diferentes alimentos naturales para que la dieta posterior del niño sea variada y saludable.

-Continúe brindando la lactancia materna a su hijo hasta los dos años de edad como mínimo.

-Mantenga un estilo de vida y alimentación saludables, lo que usted realice será el modelo a seguir de su hijo. Incluya las frutas, los vegetales y los lácteos como parte de su alimentación diaria, así como un consumo no menor de 2 litros de líquidos al día, prefiera los alimentos naturales y los productos integrales, reduzca el consumo de sal, azúcar y grasa y haga del ejercicio físico un buen hábito en su vida, realizando al menos 30 minutos diarios de actividad aeróbica. 

 


 

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